Lucía

Nota: Esta es una versión de "La niña que cayó del cielo'' contada desde los ojos de Jimena. Para quien no lo recuerde, Jimena era la chica que Lucía tenía que visitar cuando se cayó. He pensado que sería interesante saber qué pasó en las nubes. 
La Cucaracha Val.

Ese día, me desperté con el presentimiento de que algo malo iba a suceder. Sucedieron varias cosas. La primera fue que mi madre me llamó para desayunar. Cuando fui a la cocina, ella y Pablo ya estaban allí.
—Hoy tenéis que ir a buscar a Lucía. En realidad, debería venir ella, pero es tan despistada que tal vez se pierde por el camino—. Dijo mi madre.
Lucía era mi mejor amiga. Vivía en una nube cerca de la nuestra y nos veíamos a menudo. Pero era muy despistada.
En fin, desayuné y me puse en camino. Pablo se quedó recogiendo. A decir verdad, tuve suerte, porque detesto recoger.
Fui pensando en mis cosas hasta llegar al límite de la nube. Entonces, llamé a un pájaro. Tardó bastante.
Debimos cruzarnos en el aire. Y sí, me refiero a la pobre Lucía. El caso, es que, de repente, escuché un grito en algún punto detrás de mí.
—¡Ahhhhhhhh!
Volé corriendo hacia la voz, y vi horrorizada cómo mi mejor amiga caía en picado hasta desaparecer. Creo que fue el peor momento de mi vida.
Como es natural, regresé lo más rápido que pude a casa y expliqué entre lágrimas lo que había visto. Mi madre se hizo cargo en seguida de la situación. Llamó a la madre de Lucía y se lo contó todo. Cinco minutos después, ella estaba en nuestra casa. Todos lloramos durante un buen rato.
Al día siguiente, se organizó un pequeño funeral en su honor y hubo mucha más gente y muchos más llantos.
En realidad, no creíamos que hubiese muerto, pero tampoco lo sabíamos con certeza.
Me solía preguntar dónde estaría. Tan solo esperaba que estuviese bien. No pensaba que volvería a verla, pero me equivocaba.
Pasaron décadas, y yo crecí. Nunca pude llenar el hueco que Lucía había dejado y siempre la eché de menos. Y el día menos esperado, cuando yo era ya muy vieja, apareció. Era un fantasma. Sólo yo podía verla. Y ella me explicó que había estado en otro mundo, abajo. Yo escuchaba admirada.
Lo mejor de todo, fue cuando, unos días después, me morí. Desde entonces, Lucía y yo, volamos juntas por los dos mundos por toda la eternidad.




FIN


Escrito por: La Cucaracha Val.

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