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Mostrando entradas de junio, 2020

Duendes bajo la lluvia

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En una lejana montaña, en un recóndito castillo, habitaba una tribu de duendes de la música. Pero esta tribu era un poco diferente, pues en vez de tocar música, dibujaba disfraces a partir de los colores de la lluvia. Porque sí, la lluvia tiene colores. Un desgraciado día, sin saber nadie cómo o porqué, dejó de llover. Para los duendes, eso era un gran problema, pues su otra alternativa era tocar música, pero no les gustaba. Buscaron la lluvia durante meses, pero no hubo resultado. La mayoría ya empezaba a afinar sus instrumentos, pero un pequeño duende llamado Chipp, no se rendía.  Chipp hizo un mapa del lugar y marcó los sitios donde podía haberse escondido la lluvia. También escribió una lista de los motivos por los que podía haber dejado de llover. Hasta que por fin llegó a una conclusión. —¡La han robado! Pero, ¿quién y por qué? El duende elaboró una lista nueva con los motivos que podían haber impulsado a alguien a robarles su lluvia. No llegó a ninguna conclusión clara, y po...

Hermana gemela

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Sylvia  era una niña morena y muy simpática. Por donde pasaba se llevaba la tristeza y traía alegría y muchas sonrisas. Vivía en una casita en mitad del bosque con sus padres. Le gustaba mucho. Era muy tranquilo y no había casi ruido. Excepto cuando venía alguien a explorar el bosque. Entonces, Sylvia les guiaba y les enseñaba los tipos de plantas y animales que había en su bosque. También disfrutaba clasificando los grupos por niveles de ruido: familia con niños, medio; pareja, poco; observadores de animales, nada; grupos de turistas, bastante y adolescentes, un montón. Le gustaba su bosque sin personas, el aire que se respiraba, las estrellas que brillaban por la noche... No le hubiese importado vivir así para siempre. No le gustaban demasiado los cambios. Pero una lluviosa tarde, vivió un gran cambio. Aunque le gustó bastante. Era una tarde hermosa de mayo, y en la casita del bosque se celebraba un gran acontecimiento. Una fiesta, una alegre celebración: el cumpleaños de Sylvia....

El ingrediente mágico, parte dos: La casa

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Aquel día, Aleranxa se levantó de la cama al mismo tiempo que el sol. Habían pasado exactamente siete años desde que preparase el bizcocho de la risa.  —Iré a ver a Bezyx—. Se dijo. Aleranxa preparó galletas de la felicidad para que todos tuviesen un buen día. Hizo pocas y por eso ella no comió ninguna. Cuando su familia se despertó, desayunó y se fue al colegio. Metió su libro de cocina mágica en la mochila y cerró la puerta tras de sí. —Adiós, mamá. Aleranxa fue a el colegio y al volver a casa pasó por la tienda de Bezyx. —¡Hola, Aleranxa!—Dijo ella calurosamente. —¡Hola! ¿Qué tal estás? —Nada mal pero eso no importa. Es es séptimo año. —¿Y eso significa...? —No debes cocinar ninguna receta del libro. Cada siete años necesita reposo. Recuerda que es un libro mágico, tiene vida propia. Recuérdalo: no debes cocinar bajo ningún concepto. —¿Que podría pasar? —Imposible saberlo. Pero nada bueno. —Oh oh... —¡No me digas que cocinaste!  —Sí, galletas... —¡Oh no! Bueno, tal vez aún ...

El ingrediente mágico, parte uno: El Libro

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Era un sábado a las tres de la tarde. En la casa blanca del final de la calle, una familia de diez miembros acababa de terminar la comida. La abuela Marxa se fue a dormir a la habitación, la madre Lidya fue a tomar el sol al jardín y el padre Velentino subió al piso de arriba para entrenar. En cuanto a los siete niños cada uno hizo una cosa distinta. El hermano mayor y la segunda hermana, Pabkom de dieciséis años y Eldena de catorce, fueron a las clases de la tarde del instituto. El tercer hermano, Fedinhardo de trece años, salió a pasear al perro Onlyguer. Las gemelas Kamtirnua y Serflalina de doce años corrieron rápidamente hasta la piscina. El sexto hermano, Nadfno que tenía nueve, decidió ayudar a su padre con el entrenamiento. Sólo la hermana más pequeña, Aleranxa con ocho años de edad, se quedó en la cocina. —¿Qué puedo hacer?—Se preguntó.  Aleranxa tenía un libro abierto sobre las rodillas y lo miraba con atención. Era un libro de cocina. La niña lo había encontrado en e...