Duendes bajo la lluvia
Un desgraciado día, sin saber nadie cómo o porqué, dejó de llover. Para los duendes, eso era un gran problema, pues su otra alternativa era tocar música, pero no les gustaba. Buscaron la lluvia durante meses, pero no hubo resultado. La mayoría ya empezaba a afinar sus instrumentos, pero un pequeño duende llamado Chipp, no se rendía.
Chipp hizo un mapa del lugar y marcó los sitios donde podía haberse escondido la lluvia. También escribió una lista de los motivos por los que podía haber dejado de llover. Hasta que por fin llegó a una conclusión.
—¡La han robado! Pero, ¿quién y por qué?
El duende elaboró una lista nueva con los motivos que podían haber impulsado a alguien a robarles su lluvia. No llegó a ninguna conclusión clara, y por eso decidió seguir buscando en los lugares que había marcado.
Chipp subió a lo alto de la colina, y desde allí vio una gota de agua. Corrió en esa dirección, y llegó a una prado verde donde había un niño rubio.
—¿Viste a un ladrón con la lluvia?—Preguntó Chipp sin rodeos.
El niño se puso rojo y el duende entendió que él era el culpable.
—¿Por qué lo has hecho?
El niño tragó saliva antes de contestar.
—Yo... Soy Marek. Estoy solo. Os robé los colores con la esperanza de que alguno de vosotros los encontrase. Lo siento. Aquí están.
Chipp estaba enfadado al principio, pero después de escucharle y coger la lluvia, le dijo a Marek:
—¡Ven con nosotros! Pero solo si me prometes que no volverás a robar.
—¡Lo prometo!—Gritó el niño emocionado.
Y Marek y los duendes vivieron para siempre en el castillo de la montaña.
FIN
Escrito por: La Cucaracha Val
Este cuento ha sido utilizado como ejemplo para la página ¿Cómo escribir un cuento?

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