El ingrediente mágico, parte uno: El Libro

Era un sábado a las tres de la tarde. En la casa blanca del final de la calle, una familia de diez miembros acababa de terminar la comida. La abuela Marxa se fue a dormir a la habitación, la madre Lidya fue a tomar el sol al jardín y el padre Velentino subió al piso de arriba para entrenar. En cuanto a los siete niños cada uno hizo una cosa distinta. El hermano mayor y la segunda hermana, Pabkom de dieciséis años y Eldena de catorce, fueron a las clases de la tarde del instituto. El tercer hermano, Fedinhardo de trece años, salió a pasear al perro Onlyguer. Las gemelas Kamtirnua y Serflalina de doce años corrieron rápidamente hasta la piscina. El sexto hermano, Nadfno que tenía nueve, decidió ayudar a su padre con el entrenamiento. Sólo la hermana más pequeña, Aleranxa con ocho años de edad, se quedó en la cocina.
—¿Qué puedo hacer?—Se preguntó. 
Aleranxa tenía un libro abierto sobre las rodillas y lo miraba con atención. Era un libro de cocina. La niña lo había encontrado en el desordenado sótano de la casa hacía unos meses, y cada día cocinaba algo nuevo. Su especialidad eran los dulces.
—¿Tartaletas de fruta? No, hice la semana pasada. 
Aleranxa pasó las páginas leyendo los títulos de cada receta. De pronto, encontró una página que no había visto nunca. Era distinta a las demás, más antigua y de color azul, y no estaba numerada. Contenía una única receta: ''Bizcocho de la risa''. 
—¡Qué título tan curioso! Voy a probar.
Bajo el título estaba la lista de ingredientes. Eran los ingredientes más extraños que Aleranxa había leído nunca: harina de rosas, azúcar de la lluvia, vainilla de color magenta sonrisa...
Algo más tarde, la niña salió al supermercado a buscar los ingredientes. Cuando llegó, le preguntó a una dependienta dónde se encontraban.
—Nunca he oído hablar de eso—. Contestó ella y se marchó.
Aleranxa, triste, empezó a caminar hacia su casa. Pero se detuvo a mitad de camino. Una pequeña tienda decorada con estilo antiguo estaba situada a su izquierda. Tenía un letrero que decía: TODO TIPO DE INGREDIENTES PARA TODO TIPO DE COMIDAS. Aleranxa entró esperanzada.
—¿Buscas algo en especial, niña?—Dijo una joven mujer desde detrás del mostrador.
—Si... Esto—. Contestó Aleranxa enseñándole la lista.
La mujer recorrió la tienda varias veces dando saltos cortos y cogiendo cosas de los estantes de madera. Volvió a su posición inicial tras el mostrador y le entregó a Aleranxa sus ingredientes. La niña pagó y corrió hacia su casa.
Aleranxa cocinó durante una hora y por fin estuvo su bizcocho listo.
—¡A merendar!—Llamó y todos se sentaron a la mesa.
—¿Qué has cocinado hoy?—Preguntó su abuela.
—Un bizcocho. Se llama ''Bizcocho de la risa''.
Cada uno cogió un trozo. Todos se lo llevaron a la boca. Aleranxa lo depositó de nuevo en el plato y se sirvió leche, pero los otros nueve pegaron un mordisco.
—¡Ja ja ja ja!—Dijo alguien.
En ese momento, para asombro de Aleranxa, su familia empezó a reír a carcajadas.
—¿Qué...?—Se dijo la niña.
¡Era el bizcocho! ¡Bizcocho de la risa! ¡Oh, no!
Aleranxa cogió el libro y corrió hasta la tienda donde había comprado los ingredientes. La mujer seguía allí.
—¿Te olvidaste algo?—Preguntó amablemente.
—¿Conoce usted esta receta?—Preguntó Aleranxa.
—Sí. Conozco ese libro. Es un recetario mágico.
Aleranxa miró su libro con curiosidad. Había cambiado y ahora contenía páginas como la de la primera receta. Y recetas extrañas.
—¿Qué ha pasado?—Preguntó Aleranxa extrañada.
—Tú eres ahora su portadora, su dueña. Y el libro es tu salvación, tu mayor secreto. Yo era antes su portadora. Cuando sea tu tu turno, el libro se irá. No dudes en pedirme consejo. Mi nombre es Bezyx.
Aleranxa asintió.
—Así lo haré, Bezyx. Yo soy Aleranxa.
—Buena suerte, Aleranxa.



Comentarios

  1. Qué interesante, tienes mucha imaginación. Es el tercero que leo en poco tiempo. Gracias por hacerme pasar buenos momentos

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