La niña de las nubes

Cuando Sylvia llegó aquel día a casa acompañada de una especie de doble suyo, no supe qué decir. Desde luego, no me esperaba que trajese a una niña, y menos idéntica a ella. 
—¡Hola, mamá! —Dijo Sylvia alegremente—. Esta es Lucía. Vivía en una nube y se cayó. Somos iguales. ¡Es genial! ¿Puede ser mi hermana gemela?
Me quedé más sorprendida aún tras la extraña historia. ¿Una niña en las nubes? Quiero decir, literalmente. Por otro lado, suponiendo que realmente viniese del cielo, era igualita a mi hija. No había ninguna diferencia. Incluso tenían la misma estatura. Entonces me planteé una pregunta: ¿Era posible que, sin saberlo, todos tuviésemos un doble que habitara en las nubes? Lo más loco que había escuchado en mi vida, o más bien pensado.
—¿Mamá?—Preguntó Sylvia y sacudí la cabeza saliendo de mis pensamientos.
—Eh... Hola, Lucía—contesté—. ¿Y vienes del cielo, dices? ¿Estás segura, segura?
—Sí—contestó la niña—. Cada familia vive en una nube distinta y utilizamos pájaros para ir a visitarnos. Mi mejor amiga se llama Jimena, y al ir a hacerla una visita, el pájaro de turno volcó y yo caí y aterricé aquí.
Su historia era aún más impresionante ahora. Decidí indagar más.
—¿Cómo es que nunca nadie os ha visto?
—Los aviones pasan demasiado rápido, y, como nuestras casas parecen nubes, nos metemos dentro para no ser atropellados. Pero yo no sabía que podía ir gente dentro hasta que alguien me preguntó si me había caído de un avión.
Por locura que parezca, la creí. No había ningún cabo suelto y era todo demasiado extraño para ser una invención de las niñas.
—¡Claro que puedes quedarte!—Dije sorprendiéndome a mi misma. Pero era todo demasiado inusual como para dejar a la pobre niña sola. 

Lucía se adaptó con facilidad. La gente que nos conocía, nos preguntaba que de dónde había salido de pronto una hermana gemela de la nada. A Sylvia se le ocurrió decir que la niña había estado creciendo con la abuela y, al morir ésta, había vuelto a casa. La mayoría se lo creyó, por curioso que parezca. Respecto al carácter, eran las dos muy alegres y no había peleas entre ellas, lo cual me alivió bastante. Claro que al principio la pobre echaba mucho de menos a su familia del cielo. Yo la quería como a una hija.
Es imposible acordarse de todas las travesuras que Lucía y Sylvia realizaron juntas: una vez incluso se cambiaron de clase, y Sylvia fue a la de Lucía y Lucía a la clase de Sylvia. Lo más gracioso de todo, es que aún a día de hoy, soy la única que lo sabe. 
Pero lo mejor de Lucía, era que tenía un poder especial: gracias a su carácter alegre, sus palabras de ánimo y sus divertidas ideas, sabía sacar lo mejor de cada persona. El genial carácter de la niña de las nubes, nos ayudaba, a la gente de la tierra, a ser mejores personas.







FIN

Escrito por: La Cucaracha Val

Comentarios

  1. Muy bien cucaracha, ya sabemos más de la historia de Lucía. Me ha gustado mucho sobre todo el final

    ResponderEliminar

Publicar un comentario